 Catedral de Oviedo. Oviedo no fue ajena a las convulsiones mundiales sufridas durante el siglo XX, viviéndolas con una intensidad inusitada: en 1934 Oviedo fue destruida durante la denominada Revolución de Octubre de 1934, y en la guerra civil de 1936 fue de las primeras ciudades del mundo en ser bombardeada desde el aire, precedente de los destrozos y horrores sufridos por otras ciudades: Londres, Berlín, Dresde, Hiroshima, Beirut, Sarajevo... La ciudad de Oviedo fue así destruida doblemente y con especial énfasis en sus edificios y lugares más emblemáticos: la calle Uría, la Universidad de Oviedo y la Catedral, entre otros, quedaron en ruinas. En total tres cuartas partes de los edificios se vieron afectados y la mitad de la ciudad quedó destruida. Zonas enteras como Buenavista, San Lázaro o el Campillín fueron completamente restauradas y proyectadas desde cero. Una vez finalizada la guerra, se comenzó la reconstrucción de la ciudad, dando paso de manera paulatina al Oviedo actual. En primer lugar se siguió el plan del Servicio Nacional de Regiones Devastadas, que elaboró un plan de reconstrucción ya en 1940, incluso antes que el plan para Madrid, teniendo Oviedo el privilegio de ser una de las primeras capitales de provincia en ser reconstruida tras la guerra. Germán Valentín-Gamazo elabora un nuevo plan en 1943, con especial énfasis en definir la ciudad según áreas sociales. Paralizado el plan por motivos económicos, hasta 1955 se construyen solares en la zona de Llamaquique para la clase media, mientras las clases populares se asentaron en las zonas de Santullano-Pumarín. Para resolver el problema de la vivienda obrera se modificó el Plan inicial de Gamazo paralelamente al crecimiento de la ciudad, que pasó de 71.000 a 130.000 habitantes entre 1950 y 1970. En 1956, con la Ley del Suelo, se soluciona el problema de acceso a la vivienda. Desde 1965 la permisividad de la altura de los edificios aumenta, erigiéndose construcciones modernas como el edificio de La Jirafa, en el centro de la ciudad. Poco a poco Oviedo va tomando el aspecto que la caracteriza en la actualidad.
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